“Avivando las llamas de la muerte y la destrucción” .Keiser Report

Publicado el Agosto 12, 2017, Bajo Video, Autor LluviadeCafe.


En este episodio de Keiser Report, Max y Stacy comentan las advertencias de Alan Greenspan sobre una burbuja en el mercado de deuda y hablan de cárceles privadas que van a la quiebra por falta de presos. En la segunda parte Max entrevista a Trace Mayer sobre las últimas noticias del mundo del bitcóin.

El expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos Alan Greenspan vuelve a estar en la actualidad con su pronóstico de que tenemos una burbuja del mercado de deuda. Max Keiser destaca que el problema son los intereses de los bonos a largo plazo. “Según Greenspan, son insostenibles por lo bajos que están”, agrega. ¿Pero por qué no son sostenibles si se mantienen en niveles tan bajos?

La culpa la tienen los bancos centrales, “que han comprado o monetizado esos bonos, esa deuda, para mantener a los bancos zombis a flote y que no tengan que declararse en quiebra” aunque sean “insolventes”, sostiene Max, quien hace referencia al HSBC, JP Morgan, Goldman Sachs, el Citigroup o BNP.

“Sus balances generales tienen tanta deuda que jamás van a poder pagar los intereses asociados a ella ni sacarle partido, lo cual no impide que participen en este fraude a gran escala”, explica.

En particular, Max apunta a la fraudulencia del Banco Central Europeo, la Reserva Federal y el Banco de Japón por comprar “cientos de miles de millones de dólares e incluso billones (miles de billones en el caso de los yenes) de deuda tóxica de los bancos”.

Este comportamiento “constituye una forma de repudiar por completo el libre mercado y dar continuidad al desplome de las pensiones, los salarios, el empleo y las condiciones de vida, avivando las llamas de la muerte y la destrucción”, advierte Max.

Va más allá al tachar el HSBC, JP Morgan, Goldman Sachs, Lloyds, Barclays y BNP de “entidades terroristas” y señala que los bancos centrales deben “tratar de mitigar los riesgos de los altibajos de las tasas de interés” en vez de reprimir la economía y robar el dinero a los ahorristas. “El banco central debería ser el prestamista de último recurso, no el comprador de primer orden”, sentencia Max.

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